Las pastillas de cloro son el método de desinfección más utilizado en piscinas residenciales en España. Se fabrican a partir de tricloro (ácido tricloroisocianúrico), un compuesto sólido que concentra entre un 80 % y un 90 % de cloro activo y se disuelve de forma gradual. Esa liberación lenta permite mantener niveles estables de cloro libre durante varios días sin necesidad de dosificar a diario, pero no cubre todas las situaciones: hay casos en los que la lejía resulta más eficaz, y confundir ambos productos lleva a errores de dosificación o desequilibrios en el pH.
¿Qué hacen las pastillas de cloro en una piscina?
La función principal de las pastillas de cloro para piscinas es la desinfección continua del agua. Al disolverse, liberan cloro libre que elimina bacterias, virus y hongos de forma sostenida, sin los picos de concentración que produce una cloración manual con producto líquido.
La mayoría de las pastillas de tricloro contienen ácido cianúrico integrado. Este compuesto actúa como estabilizador que protege al cloro de la degradación por radiación ultravioleta. Sin esa protección, el cloro se consumiría en pocas horas bajo el sol directo, algo especialmente relevante en el sur y el Levante español durante los meses de baño.
Las pastillas también aportan un efecto alguicida parcial. Cuando el nivel de cloro libre se mantiene entre 1 y 3 ppm (partes por millón), según el Real Decreto 742/2013 que regula las piscinas de uso colectivo en España, el entorno resulta desfavorable para la proliferación de algas verdes. Si ya existe una floración visible, las pastillas solas no bastan: se necesita un tratamiento de choque con un producto de acción rápida.
¿Dónde y cómo poner las pastillas de cloro en la piscina?
Las pastillas de cloro nunca deben lanzarse directamente al vaso de la piscina. El tricloro concentrado en contacto con el revestimiento (liner, gresite o poliéster) provoca decoloración permanente y deterioro del material.
Dosificador flotante (boya)
Es el método más habitual en piscinas residenciales. Se colocan una o dos pastillas de 200 g dentro de la boya y se deja flotar en la piscina, lo que distribuye el cloro de manera uniforme por toda la superficie. Conviene regular la apertura del dosificador para controlar la velocidad de disolución: en verano, cuando la temperatura del agua sube por encima de 28 °C, el tricloro se consume más rápido y puede ser necesario revisar la boya cada tres o cuatro días.
Colocación en el skimmer
Otra opción es introducir las pastillas en la cesta del skimmer. El flujo de agua del sistema de filtración acelera la disolución y distribuye el cloro por el circuito de retorno. El inconveniente es que la concentración de cloro en el skimmer y las tuberías resulta muy alta, lo que puede acortar la vida útil de juntas y piezas plásticas si se usa este método de forma continuada. No es recomendable colocar pastillas dentro del filtro de arena o del cartucho: el cloro concentrado degrada el material filtrante y las piezas internas de la depuradora.
Dosificación orientativa
Como referencia general, una pastilla de 200 g trata entre 20 000 y 25 000 litros de agua durante cinco a siete días. La duración real varía en función de la temperatura, la carga de bañistas, la exposición solar y la presencia de materia orgánica (hojas, insectos, polen). Cuando la suciedad superficial es alta, la demanda de cloro aumenta y las pastillas se consumen antes. Complementar la desinfección con una limpieza física eficaz del fondo y la superficie reduce esa carga orgánica y prolonga el rendimiento de cada pastilla.
Pastillas de cloro o lejía: diferencias y cuándo usar cada una
Aunque ambas liberan cloro, las pastillas de tricloro y la lejía (hipoclorito sódico) funcionan de manera distinta y se aplican en situaciones diferentes.
Característica |
Pastillas de tricloro |
Lejía (hipoclorito sódico) |
Cloro activo |
80–90 % |
3–5 % (uso doméstico) / 10–15 % (piscinas) |
Velocidad de acción |
Lenta y sostenida |
Rápida e inmediata |
Estabilizador UV |
Sí (ácido cianúrico integrado) |
No |
Efecto sobre el pH |
Reduce el pH (producto ácido) |
Aumenta el pH (producto alcalino) |
Uso ideal |
Mantenimiento semanal continuo |
Tratamiento de choque / cloración puntual |
La lejía no incluye estabilizador, por lo que el cloro que aporta se degrada rápido bajo el sol. Por eso se emplea sobre todo para cloraciones de choque puntuales (tras una tormenta, un uso intenso de bañistas o una caída de cloro por debajo de 1 ppm), mientras que las pastillas cubren la desinfección de base durante toda la temporada.
El otro factor clave es el impacto acumulado en el equilibrio del agua. Las pastillas bajan el pH de forma progresiva y aumentan la concentración de ácido cianúrico. Si el cianúrico supera los 50 ppm, puede bloquear la eficacia del propio cloro (sobreestabilización). La lejía, por el contrario, sube el pH y no aporta cianúrico. En la práctica, muchos mantenedores combinan ambos productos: pastillas para la desinfección continua y lejía para correcciones puntuales.
Errores frecuentes al usar pastillas de cloro
El error más habitual es mezclar distintos tipos de cloro en el mismo recipiente o añadir pastillas a un skimmer que ya contiene cloro granulado de acción rápida. La reacción entre compuestos puede generar gases tóxicos (cloraminas y cloro gaseoso).
El segundo fallo frecuente es no medir los niveles de ácido cianúrico durante la temporada. Como cada pastilla aporta estabilizador, el cianúrico se acumula semana a semana y no existe un producto químico doméstico que lo elimine. Cuando el nivel supera los 70–80 ppm, la única solución es drenar parcialmente la piscina y rellenar con agua fresca.
El tercer error es añadir más pastillas de las necesarias pensando que el agua quedará más limpia. Un exceso de cloro libre (por encima de 5 ppm) irrita los ojos y la piel de los bañistas, puede decolorar los bañadores y acelera el deterioro de juntas y elementos plásticos del circuito de filtración. Si el cloro sube demasiado, la forma más rápida de corregirlo es detener la dosificación y dejar que la exposición solar y el uso de la piscina lo consuman de forma natural.
¿Por qué la limpieza física de la piscina mejora el rendimiento del cloro?
Porque reduce la materia orgánica que consume cloro libre. Hojas, insectos, polen y partículas finas en suspensión generan demanda de desinfectante y turbidez incluso cuando los niveles químicos son correctos. Cualquier robot de piscina que aspire el fondo y friegue las paredes reduce esa carga, lo que significa que cada pastilla dura más y el agua se mantiene clara con menos intervención manual.
Si el robot también limpia la superficie del agua, el efecto es mayor: retira residuos flotantes antes de que se descompongan y consuman desinfectante. El robot de piscina Beatbot Sora 70 cubre suelo, paredes, línea de flotación y superficie en un solo ciclo, con 6800 GPH de succión y una cesta de 6 litros. En la superficie, su sistema JetPulse™ proyecta chorros de agua desde ambos laterales hacia el centro de aspiración, guiando hojas y residuos flotantes hacia la boca de succión para que no escapen por los lados del robot.
Cuando la turbidez persiste a pesar de un cloro correcto y una filtración adecuada, el problema suele estar en partículas ultrafinas que el filtro no retiene. Los clarificantes agrupan esas partículas en flóculos más grandes para que el filtro pueda atraparlas. El robot de piscina Beatbot AquaSense 2 Pro integra el sistema ClearWater™, que libera automáticamente un clarificante natural derivado de quitosano mientras el robot limpia. El clarificante se dosifica desde una caja integrada en el robot y cada kit de 300 ml cubre hasta 375 000 litros de agua, con una duración aproximada de un mes de uso semanal.
Precauciones de seguridad al manipular cloro
El tricloro es un oxidante fuerte. El contacto prolongado con la piel provoca irritación, y la inhalación de polvo o vapores afecta a las vías respiratorias. Al manipular pastillas de cloro conviene usar guantes de protección y gafas de seguridad, y trabajar en un espacio ventilado.
Guardar las pastillas en su envase original, en un lugar seco, fresco y alejado de la luz directa. Nunca almacenar cloro junto a ácidos (ácido muriático, reductor de pH) ni junto a productos con amoníaco. La reacción entre estos compuestos libera gases tóxicos de forma inmediata. Ante cualquier duda sobre compatibilidades, consultar la ficha de seguridad del fabricante.
FAQs
¿Con qué frecuencia hay que revisar el dosificador flotante?
En primavera y otoño, una revisión semanal suele ser suficiente. En pleno verano, con temperaturas del agua por encima de 28 °C y uso diario, conviene revisar la boya cada tres o cuatro días. La forma más fiable de ajustar la reposición es medir el cloro libre con un kit de análisis al menos dos veces por semana.
¿Por qué se disuelven tan rápido las pastillas de cloro?
Las causas más comunes son una temperatura del agua elevada (por encima de 30 °C), un pH por debajo de 7,0 que acelera la reacción, y un caudal de agua excesivo si se colocan en el skimmer. Las pastillas de baja calidad o de diámetro inferior a los 200 g estándar también se disuelven más rápido de lo esperado. Para ralentizar la disolución, lo más eficaz es usar un dosificador flotante con la apertura parcialmente cerrada.
¿Cuánto cloro necesita una piscina pequeña de 1000 litros?
Las piscinas hinchables y desmontables de 1000 litros requieren dosis mucho menores que las piscinas enterradas. Media pastilla de 20 g (formato pequeño, disponible en ferreterías y supermercados) es suficiente para mantener entre 1 y 3 ppm de cloro libre durante unos tres días. No conviene usar pastillas de 200 g en volúmenes tan reducidos porque el cloro se concentraría en exceso y dañaría el material de la piscina.
¿Qué señales indican sobreestabilización por ácido cianúrico?
Agua que pierde transparencia o aparición de algas a pesar de que el análisis muestra niveles normales de cloro libre. El cianúrico por encima de 50 ppm reduce la capacidad desinfectante del cloro. Para confirmar, hay que medirlo con un kit específico de cianúrico, no solo con las tiras estándar de cloro y pH.

